Hace unos días en un colegio de Girona negaron la entrada a una niña porque llevaba un velo islámico, días después se dijo que era más importante la educación de la niña que el hecho que llevara el velo en sí y la readmitieron. La prensa, y la sociedad en general ha opinado sobre el tema y me asusta pensar que una gran mayoría optaría por la prohibíción tácita, por ejemplo el periódico EL Mundo se escandaliza de que se considere que la educación puede solucionar más problemas que las intervenciones radicales.
Considero que el velo es más un símbolo cultural que religioso, porque no se erige como representante único de los radicalismos religiosos islámicos, el Islam es una religión que está representada por diversidad de cultos y tendencias, me refiero a que los rádicales no son mayoría de igual forma que en el país vasco no todo el mundo es terrorista aunque todos los vascos aman su tierra y muchos sus tradiciones.
Insisto en que el velo se ha convertido, sobre todo para aquellos que están lejos de su tierra, en un símbolo cultural que representa la feminidad porque las mujeres musulmanas han sabido sacar partido a la prohibición de enseñar el rostro convirtiendo el velo en algo sensual y femenino. Es habitual ver a muchachas con ropas muy ceñidas marcando sus curvas y con un velo que las embellece.
Lo que sucede es que prohibir no sirve para nada, bueno sí, para fortalecer que aquello que se prohibe se convierta en un símbolo, en una seña de identidad. Es cierto que en España hay grupos que pretenden radicalizar a los inmigrantes, se sabe hace tiempo de algunos subgrupos que realizaron campañas de descrédito de los Imam más flexibles para sustituirlos por otros más radicales y poder así llevar su discurso a la población.
Es cierto que no podemos cerrar los ojos a ese continuo intento de radicalización de las ideas de los inmigrantes islamicos que habitan en nuestro país, pero si nuestro intento de solucionarlo no es otro que prohibir el velo creo que andamos algo desorientados porque eso solamente va a potenciar el efecto contrario, además de darle valor a sus símbolos generamos rabia que hace que las personas busquen otras tendencias más amigables.
Creo que es necesario escuchar a las personas, escucharlas sin prejuicios previos, dejar expresar su punto de vista para hacernos una idea de cual es la realidad y ser un poco más conscientes de la realidad del mundo.
Además feminizar el velo, entenderlo como un enser de ornamento femenino le quita todo el poder radical que pudiera contener, las cosas nunca son como los dictadores quisieran y es cierto que obligar siempre tiene una contrapartida, de una forma u otra las personas siempre acaban expresando aquello de desean.